camina
Hoy. Ayer. No importa cuando, sino el qué. El cómo no existe en mi mente. El folio en blanco embriaga, intoxica, ahoga. La bombilla agoniza. La impaciencia es el miedo que te envuelve. La inmensidad nos cubre y la realidad se presenta como una tormenta del desierto, inesperada para ti. Volver atrás no significa rendirse. Y yo, sentada bajo este árbol, imploro que abras los ojos y camines.




Pues mejor que caminar, coger el autobús, no? Digo yo...
Besotes
Txio