Meu primeiro artigo - My first artículo
Pois si, inda non fixen nengún exame e xa estou publicando...q mellor para escomeza-la minha carreira?doulle as grazas a Miguel por deixarme q colaborase con el. é unha mágoa q o periódico q nolo publicou suprimira a parte máis importante do artigo, q é o dos pederastea. acaso pensabades q os suecos van alí pola calor???
traducción al CASTELLANO: este es el artículo q nos han publicado (mi primer artículo!!!)el domingo 9 de enero en un periódico de tirada nacional.espero q os guste
La página web de Miguel (gracias, nuevamente por darme esta oportunidad) es:
www.jmnoticias.com
Los nórdicos cuentan sus muertos
De los más de 10.000 suecos que se encontraban en el sur de Asia el díade Nochebuena, al menos 1.903 continúan "oficialmente" desaparecidos yen las llamadas "listas oscuras", la cifra se multiplica por tres.
Miguel Mielgo (Estocolmo) - Lucía Pita (Oslo)
Lena era una joven sueca de 24 años que trabajaba de peluquera en Malmö.Estaba embarazada de 4 meses y junto con su novio Peter, un mecánico de26, decidieron pasar unos días en Tailandia, lejos del frío y la nieveque tanto caracteriza el invierno nórdico. Lena es ahora uno de losnombres que ahora llenan la larga lista de ciudadanos suecosdesaparecidos en el paraíso turístico. Peter cuenta con la voz quebradapor la desesperación y angustia del recuerdo, que ambos habíanconseguido realizar uno de sus sueños pero ¿y por qué no otro más?. Losdos siempre habían tenido un interés por conocer Tailandia e incluso, sehabían planteado la posibilidad de adopción si el embarazo de Lena nohubiera llegado antes. "Unos amigos nos recomendaron ir a la islaPuhket. Allí es donde comenzó toda la pesadilla". Peter no puedecontener las lágrimas. Está solo en la habitación de su apartamento,tras haber pasado tres días en el hospital, recuperándose de lasmúltiples contusiones que el tsunami le dejó como "regalo debienvenida". "Mi familia no sabe nada, nadie sabe nada, el Gobierno nosdice que tampoco sabe nada..." Nadie le puede decir lo que ha pasado conLena. La falta de información aumenta su desconsuelo. Igual que Peter,otros miles de turistas suecos se encuentran todavía hoy en el escenariodel infortunio, donde la naturaleza descargó en unos minutos toda la iracontenida en la enorme masa de agua. Todos esperan en silencio unallamada que les confirme la aparición de sus familiares y amigos parapoder volver juntos a casa.El caos de los países modelo de bienestarAunque los nórdicos no son muy dados a mostrar sus sentimientos, Suecia,Noruega y Dinamarca se encuentran conmocionadas por el desastre. Muypocos son los que pueden decir que no conocen a alguien, amigos ovecinos, que de una forma o otra no haya sido afectado por la tragedia.Sin embargo, el desastre ha puesto de manifiesto el descontrol y caos delas autoridades nórdicas. Los ciudadanos suecos, noruegos y danesesreaccionaron mucho antes y por su propia cuenta que las autoridades desu país. Las compañías telefónicas pusieron todos sus medios decomunicación y de forma gratuita, a disposición de los familiares y tansólo 24 horas después del desastre. Los propios tour operadores suecos ynoruegos desviaron todos sus aviones para evacuar a los heridos. Las ONGse movilizaron y en sólo en tres días recogieron millones de coronaspara llevar ayuda a los afectados. Todo por iniciativa privada ymientras el Gobierno sueco tardaba 33 horas en reaccionar a la peticiónde ayuda de su propia embajada. Las críticas hacia la tardía reacciónoficial no cesan y aún más, después del caos en las listas dedesaparecidos. Personas que aparecieron en estas listas ni tan siquierahabían estado fuera del país. Otros, que llegaron heridos y fueronregistrados como supervivientes por la policía, psicólogos y hospitales,seguían apareciendo como "muertos" en las listas oficiales 4 díasdespués. Es el caso del noruego Keneth Olsen, que tras comunicar por dosveces escrito que estaba "vivo" en su casa, 8 días después todavíaseguía como "desaparecido" en las lista oficial. Unas listas que seconsideran poco fiables y que han dado lugar a la aparición de lasllamadas "listas ocultas" donde aparecen nombres que familiares hanreclamado pero que nadie sabe si estaban en el lugar de la tragedia. Ladescoordinación existente entre las autoridades ha provocado que muchasfamilias no sepan el paradero y situación vital de sus allegados.La llegada del año nuevo se caracterizó en toda Escandinavia por lasuspensión de celebraciones, el silencio, las caras tristes, laimpotencia y la frustración. "Es una vergüenza que no supieranreaccionar? dice Jens Haalgard, un noruego que busca a su amigo ycompañero de trabajo que vivía solo. Todos se preguntan ¿cómo nopudieron darse cuenta de lo que estaba sucediendo?. "Parece mentira queen el siglo XXI ocurra esto. ¿No dicen que es la época de latecnología?¿dónde está cuándo se necesita?"denuncia compungida una ciudadana sueca que ha perdido a sus dos hijos ysus nietos. "Afortunadamente nosotros volvimos de nuestro viaje el 23 yla gente que también estaba alojada en el mismo hotel, ya están otra vezen casa o se han puesto en contacto con nosotros", comentaban Tommy yLinda, un matrimonio que estuvo en Galle, una de lasciudades más afectadas de Sri Lanka. "Sin embargo, suponemos que loscamareros, los dependientes o las limpiadoras con las que hablamos allíno habrán tenido la misma suerte. Es una lástima, pobre gente, con loamables que son y con todo lo que ya tienen que sufrir a diario..."diceLinda a ReporterEsclavos sexuales y tráfico de órganosLinda se refiere también a los cientos de turistas que cada año invadenel sudeste asiático, convertido en el paraíso del sexo. Tailandia eIndonesia se encuentran entre los destinos preferidos por losescandinavos del llamado turismo sexual. Miles de jóvenes y menores deedad, son obligados a ejercer la prostitución desde muy pequeños. Muchosde ellos son secuestrados o apartados de sus familias a muy corta edad,e incluso, éstas los venden para poder sobrevivir. Por eso, entre losmiles de turistas desaparecidos podrían encontrarse un elevado número depederastas y pervertidos que van a estos países en busca del placercarnal que está prohibido en el suyo. Nadie les echa de menos y nofalta quien se alegra de la desaparición de alguno de estos reconocidospedófilos, cuyos nombres aparecen en las listas de desaparecidos.Por otra parte y como consecuencia directa de esta catástrofe que yacontabiliza más de 150.000 muertos, es la conversión de cientos de niñosen nuevos esclavos sexuales. Las mafias y otros desaprensivos se estánaprovechando del desconcierto en los hospitales para apoderarse de losniños huérfanos o de las víctimas del maremoto. Son presas fáciles y escomplicado que se les vuelva a encontrar, por lo que muchos de losdesaparecidos podrían haber pasado a formar parte de este oscuronegocio. Aunque las autoridades están tratando de impedir la salida delos menores del país, los niños extranjeros no pueden ser controlados.También el mercado del tráfico de órganos está haciendo su agosto con latragedia. Las mafias, al igual que en caso anterior, se aprovechan de lasituación para vender más órganos vitales. Por desgracia, muchas de lasvíctimas de la fatalidad de hace dos semanas van a encontrarse con undrama todavía mayor en sus vidas. "Es increíble. No me puedo creer quehaya gente que disfrute privándoles de vivir a unos niños indefensos", comenta el danés Willy Andersen. "Lo peor ya no es sóloeso", dice su mujer Anne, "sino que gente de nuestro propio país acudamasivamente para beneficiarse de esta pobre gente en su propia cara. Eshorrible. Imagínese, gente que ahora mismo pueda estar paseando pornuestras calles...es imperdonable"La muerte que llegó de imprevistoLasse y Helen nunca podrán borrar de su memoria las imágenes de la olagigante invadiéndolo todo. "Esa mañana habíamos salido a dar un paseo.Decidimos ir a darnos un baño y tomar un poco el sol. Cuando nosencontramos cerca de la puerta del hotel oímos que la gente gritaba yseñalaba hacia la playa. Entramos corriendo e intentamos subir lo másalto posible. Aún no habíamos llegado al tercer piso cuando el aguairrumpió haciendo que ventanas y muebles saliesen disparados. Fueterrorífico" . La pareja suecos dice que se agarró como pudo a unabarandilla e intentó ascender unos metros más, pero la fuerza del aguahacía prácticamente imposible el movimiento. "No sé cómo aguanté aquelamasijo de hierros", cuenta Helen "En el momento que la situación secalmó un poco, estábamos paralizados. Solo se oían los llantosdesgarradores de madres que no encontraban a sus hijos y estremecedoresgritos de auxilio". Una de esas madres que relata Lasse, buscaba junto asu marido, a sus dos hijos de cinco y nueve años. Los encontró endiferentes hospitales. "Estábamos en la terraza jugando a la Game-Boycuando apareció un señor que nos cogió y empezó a correr. Pude mirarhaciaatrás y vi como una ola de aguan se venía encima. Cuando me pilló, mesujete a una especie de rama que vi, y ahora estoy bien, pero he perdidomi Game-Boy", dice Morten 9 años. Aunque después los pudieron reunir enun mismo centro y los niños se encontraban junto a sus padres, elpequeño no dejaba de llorar: "¡Quiero irme a mi casa! ¡Quiero irme a micasa!". A los dos días se encontraban en Estocolmo. "Lo he pasadofrancamente mal, Me angustié, no encontraba a mis pequeños a pesar detener el presentimiento que estarían bien. Es muy duro no saber dóndeestán tus hijos, ahora comprendo muchas de las reacciones de mis padres.Tened por seguro que no volveré a viajar en una buena temporada", decíala madre con lágrimas en los ojos.Karl Lindquist ha sido intervenido quirúrgicamente. "Yo me encontraba enel agua, bañándome con mis amigos. Uno de ellos murió, otro siguedesaparecido y el resto estamos bien". Karl, de 49 años recuerda que fuearrastrado por una "enorme ola", y como "si el mar hubiese vomitado", lecatapultó con fuerza. Lo siguiente que recuerda es que "me despertédebajo de un coche, con las piernas atrapadas y tres tipos intentandoayudarme. Les debo la vida". Uno de estos supervivientes, UlrikLandholt, resultómenos perjudicado. "Tuve la suerte de poder mantenerme agarrado a unárbol, aunque no recuerdo muy bien cómo lo hice. Es asombroso lo que elser humano puede llegar a conseguir. Sólo sé que me agarré, y allípermanecí, viendo cuerpos y cuerpos flotando mi alrededor." Tras doshoras de espera, el joven dice que consiguió caminar hasta un hospital."Estaba lleno de magulladuras y mareado". Allí pudo localizar a tres desus amigos Cuando vio a Karl reconoce que "pensé que estaba muerto. Peroen seguida me vio y nos echamos a llorar. Teníamos muchísima tensiónacumulada". No sólo era por haber sobrevivido en tales circunstancias,sino porque faltaban dos amigos. "A los cuatro días, reconocimos, aunquecon mucho esfuerzo, el cadáver de August. Estaba hinchado eirreconocible. El olor que desprendían era insoportable. Todavía me dannáuseas sólo con recordarlo"Miles de suecos, noruegos y daneses viven hoy bajo la presión de laangustia y al dolor. Una buena parte ha perdido a seres queridos, osimplemente se han librado de la mayorcatástrofe natural de la historia del mundo. Pero a quien más y a quienmenos, este hecho le influirá en su decisión a la hora de viajar. Losturistas extranjeros que se encontraban en la zona del sudeste asiáticohan agradecido la intervención de las autoridades locales más que la dela suyas. "Nada más producirse el tsunami, en seguida comenzaron aorganizarse de manera rápida y eficiente. Lo consideré impropio de unpaís con tan pocos recursos como Tailandia", comenta Martin Petersen"Tenía la sensación de encontrarme interno en un paraíso tercermundistapero con la eficacia y responsabilidad europea. Les aplaudo y admirosinceramente su labor." Martin no es el único superviviente que agradeceeste trato preferencial que tuvieron sobre los propios habitantes oinmigrantes. Anna Lise, una danesa de 27 años, ya se encuentra enBillund con su hijo pequeño. "He creído que lo mejor sería volver con elniño. Ahora comienza la escuela y así podrá olvidar un poco todo lovivido estos días. Ha sido horrible". Anna Lise y su familia seencontraban en Achem, Indonesia. "Las autoridades en seguida sepreocuparon por nosotros. Es muy importante todo lo que han hecho pornosotros, por los turistas extranjeros. Por eso, mi marido y mi cuñadohan decidido quedarse allí para ayudar como voluntarios. Yo al principiome resistía, pero cuando llegué aquí supe que teníamos un motivo más quesuficiente. Igual que otros se quedan para seguir tomando el sol ymantener relaciones sexuales con niñas de 14 años, ellos han queridodevolver, en la medida de lo posible, toda la ayuda prestada. Nos hansalvado la vida"
traducción al CASTELLANO: este es el artículo q nos han publicado (mi primer artículo!!!)el domingo 9 de enero en un periódico de tirada nacional.espero q os guste
La página web de Miguel (gracias, nuevamente por darme esta oportunidad) es:
www.jmnoticias.com
Los nórdicos cuentan sus muertos
De los más de 10.000 suecos que se encontraban en el sur de Asia el díade Nochebuena, al menos 1.903 continúan "oficialmente" desaparecidos yen las llamadas "listas oscuras", la cifra se multiplica por tres.
Miguel Mielgo (Estocolmo) - Lucía Pita (Oslo)
Lena era una joven sueca de 24 años que trabajaba de peluquera en Malmö.Estaba embarazada de 4 meses y junto con su novio Peter, un mecánico de26, decidieron pasar unos días en Tailandia, lejos del frío y la nieveque tanto caracteriza el invierno nórdico. Lena es ahora uno de losnombres que ahora llenan la larga lista de ciudadanos suecosdesaparecidos en el paraíso turístico. Peter cuenta con la voz quebradapor la desesperación y angustia del recuerdo, que ambos habíanconseguido realizar uno de sus sueños pero ¿y por qué no otro más?. Losdos siempre habían tenido un interés por conocer Tailandia e incluso, sehabían planteado la posibilidad de adopción si el embarazo de Lena nohubiera llegado antes. "Unos amigos nos recomendaron ir a la islaPuhket. Allí es donde comenzó toda la pesadilla". Peter no puedecontener las lágrimas. Está solo en la habitación de su apartamento,tras haber pasado tres días en el hospital, recuperándose de lasmúltiples contusiones que el tsunami le dejó como "regalo debienvenida". "Mi familia no sabe nada, nadie sabe nada, el Gobierno nosdice que tampoco sabe nada..." Nadie le puede decir lo que ha pasado conLena. La falta de información aumenta su desconsuelo. Igual que Peter,otros miles de turistas suecos se encuentran todavía hoy en el escenariodel infortunio, donde la naturaleza descargó en unos minutos toda la iracontenida en la enorme masa de agua. Todos esperan en silencio unallamada que les confirme la aparición de sus familiares y amigos parapoder volver juntos a casa.El caos de los países modelo de bienestarAunque los nórdicos no son muy dados a mostrar sus sentimientos, Suecia,Noruega y Dinamarca se encuentran conmocionadas por el desastre. Muypocos son los que pueden decir que no conocen a alguien, amigos ovecinos, que de una forma o otra no haya sido afectado por la tragedia.Sin embargo, el desastre ha puesto de manifiesto el descontrol y caos delas autoridades nórdicas. Los ciudadanos suecos, noruegos y danesesreaccionaron mucho antes y por su propia cuenta que las autoridades desu país. Las compañías telefónicas pusieron todos sus medios decomunicación y de forma gratuita, a disposición de los familiares y tansólo 24 horas después del desastre. Los propios tour operadores suecos ynoruegos desviaron todos sus aviones para evacuar a los heridos. Las ONGse movilizaron y en sólo en tres días recogieron millones de coronaspara llevar ayuda a los afectados. Todo por iniciativa privada ymientras el Gobierno sueco tardaba 33 horas en reaccionar a la peticiónde ayuda de su propia embajada. Las críticas hacia la tardía reacciónoficial no cesan y aún más, después del caos en las listas dedesaparecidos. Personas que aparecieron en estas listas ni tan siquierahabían estado fuera del país. Otros, que llegaron heridos y fueronregistrados como supervivientes por la policía, psicólogos y hospitales,seguían apareciendo como "muertos" en las listas oficiales 4 díasdespués. Es el caso del noruego Keneth Olsen, que tras comunicar por dosveces escrito que estaba "vivo" en su casa, 8 días después todavíaseguía como "desaparecido" en las lista oficial. Unas listas que seconsideran poco fiables y que han dado lugar a la aparición de lasllamadas "listas ocultas" donde aparecen nombres que familiares hanreclamado pero que nadie sabe si estaban en el lugar de la tragedia. Ladescoordinación existente entre las autoridades ha provocado que muchasfamilias no sepan el paradero y situación vital de sus allegados.La llegada del año nuevo se caracterizó en toda Escandinavia por lasuspensión de celebraciones, el silencio, las caras tristes, laimpotencia y la frustración. "Es una vergüenza que no supieranreaccionar? dice Jens Haalgard, un noruego que busca a su amigo ycompañero de trabajo que vivía solo. Todos se preguntan ¿cómo nopudieron darse cuenta de lo que estaba sucediendo?. "Parece mentira queen el siglo XXI ocurra esto. ¿No dicen que es la época de latecnología?¿dónde está cuándo se necesita?"denuncia compungida una ciudadana sueca que ha perdido a sus dos hijos ysus nietos. "Afortunadamente nosotros volvimos de nuestro viaje el 23 yla gente que también estaba alojada en el mismo hotel, ya están otra vezen casa o se han puesto en contacto con nosotros", comentaban Tommy yLinda, un matrimonio que estuvo en Galle, una de lasciudades más afectadas de Sri Lanka. "Sin embargo, suponemos que loscamareros, los dependientes o las limpiadoras con las que hablamos allíno habrán tenido la misma suerte. Es una lástima, pobre gente, con loamables que son y con todo lo que ya tienen que sufrir a diario..."diceLinda a ReporterEsclavos sexuales y tráfico de órganosLinda se refiere también a los cientos de turistas que cada año invadenel sudeste asiático, convertido en el paraíso del sexo. Tailandia eIndonesia se encuentran entre los destinos preferidos por losescandinavos del llamado turismo sexual. Miles de jóvenes y menores deedad, son obligados a ejercer la prostitución desde muy pequeños. Muchosde ellos son secuestrados o apartados de sus familias a muy corta edad,e incluso, éstas los venden para poder sobrevivir. Por eso, entre losmiles de turistas desaparecidos podrían encontrarse un elevado número depederastas y pervertidos que van a estos países en busca del placercarnal que está prohibido en el suyo. Nadie les echa de menos y nofalta quien se alegra de la desaparición de alguno de estos reconocidospedófilos, cuyos nombres aparecen en las listas de desaparecidos.Por otra parte y como consecuencia directa de esta catástrofe que yacontabiliza más de 150.000 muertos, es la conversión de cientos de niñosen nuevos esclavos sexuales. Las mafias y otros desaprensivos se estánaprovechando del desconcierto en los hospitales para apoderarse de losniños huérfanos o de las víctimas del maremoto. Son presas fáciles y escomplicado que se les vuelva a encontrar, por lo que muchos de losdesaparecidos podrían haber pasado a formar parte de este oscuronegocio. Aunque las autoridades están tratando de impedir la salida delos menores del país, los niños extranjeros no pueden ser controlados.También el mercado del tráfico de órganos está haciendo su agosto con latragedia. Las mafias, al igual que en caso anterior, se aprovechan de lasituación para vender más órganos vitales. Por desgracia, muchas de lasvíctimas de la fatalidad de hace dos semanas van a encontrarse con undrama todavía mayor en sus vidas. "Es increíble. No me puedo creer quehaya gente que disfrute privándoles de vivir a unos niños indefensos", comenta el danés Willy Andersen. "Lo peor ya no es sóloeso", dice su mujer Anne, "sino que gente de nuestro propio país acudamasivamente para beneficiarse de esta pobre gente en su propia cara. Eshorrible. Imagínese, gente que ahora mismo pueda estar paseando pornuestras calles...es imperdonable"La muerte que llegó de imprevistoLasse y Helen nunca podrán borrar de su memoria las imágenes de la olagigante invadiéndolo todo. "Esa mañana habíamos salido a dar un paseo.Decidimos ir a darnos un baño y tomar un poco el sol. Cuando nosencontramos cerca de la puerta del hotel oímos que la gente gritaba yseñalaba hacia la playa. Entramos corriendo e intentamos subir lo másalto posible. Aún no habíamos llegado al tercer piso cuando el aguairrumpió haciendo que ventanas y muebles saliesen disparados. Fueterrorífico" . La pareja suecos dice que se agarró como pudo a unabarandilla e intentó ascender unos metros más, pero la fuerza del aguahacía prácticamente imposible el movimiento. "No sé cómo aguanté aquelamasijo de hierros", cuenta Helen "En el momento que la situación secalmó un poco, estábamos paralizados. Solo se oían los llantosdesgarradores de madres que no encontraban a sus hijos y estremecedoresgritos de auxilio". Una de esas madres que relata Lasse, buscaba junto asu marido, a sus dos hijos de cinco y nueve años. Los encontró endiferentes hospitales. "Estábamos en la terraza jugando a la Game-Boycuando apareció un señor que nos cogió y empezó a correr. Pude mirarhaciaatrás y vi como una ola de aguan se venía encima. Cuando me pilló, mesujete a una especie de rama que vi, y ahora estoy bien, pero he perdidomi Game-Boy", dice Morten 9 años. Aunque después los pudieron reunir enun mismo centro y los niños se encontraban junto a sus padres, elpequeño no dejaba de llorar: "¡Quiero irme a mi casa! ¡Quiero irme a micasa!". A los dos días se encontraban en Estocolmo. "Lo he pasadofrancamente mal, Me angustié, no encontraba a mis pequeños a pesar detener el presentimiento que estarían bien. Es muy duro no saber dóndeestán tus hijos, ahora comprendo muchas de las reacciones de mis padres.Tened por seguro que no volveré a viajar en una buena temporada", decíala madre con lágrimas en los ojos.Karl Lindquist ha sido intervenido quirúrgicamente. "Yo me encontraba enel agua, bañándome con mis amigos. Uno de ellos murió, otro siguedesaparecido y el resto estamos bien". Karl, de 49 años recuerda que fuearrastrado por una "enorme ola", y como "si el mar hubiese vomitado", lecatapultó con fuerza. Lo siguiente que recuerda es que "me despertédebajo de un coche, con las piernas atrapadas y tres tipos intentandoayudarme. Les debo la vida". Uno de estos supervivientes, UlrikLandholt, resultómenos perjudicado. "Tuve la suerte de poder mantenerme agarrado a unárbol, aunque no recuerdo muy bien cómo lo hice. Es asombroso lo que elser humano puede llegar a conseguir. Sólo sé que me agarré, y allípermanecí, viendo cuerpos y cuerpos flotando mi alrededor." Tras doshoras de espera, el joven dice que consiguió caminar hasta un hospital."Estaba lleno de magulladuras y mareado". Allí pudo localizar a tres desus amigos Cuando vio a Karl reconoce que "pensé que estaba muerto. Peroen seguida me vio y nos echamos a llorar. Teníamos muchísima tensiónacumulada". No sólo era por haber sobrevivido en tales circunstancias,sino porque faltaban dos amigos. "A los cuatro días, reconocimos, aunquecon mucho esfuerzo, el cadáver de August. Estaba hinchado eirreconocible. El olor que desprendían era insoportable. Todavía me dannáuseas sólo con recordarlo"Miles de suecos, noruegos y daneses viven hoy bajo la presión de laangustia y al dolor. Una buena parte ha perdido a seres queridos, osimplemente se han librado de la mayorcatástrofe natural de la historia del mundo. Pero a quien más y a quienmenos, este hecho le influirá en su decisión a la hora de viajar. Losturistas extranjeros que se encontraban en la zona del sudeste asiáticohan agradecido la intervención de las autoridades locales más que la dela suyas. "Nada más producirse el tsunami, en seguida comenzaron aorganizarse de manera rápida y eficiente. Lo consideré impropio de unpaís con tan pocos recursos como Tailandia", comenta Martin Petersen"Tenía la sensación de encontrarme interno en un paraíso tercermundistapero con la eficacia y responsabilidad europea. Les aplaudo y admirosinceramente su labor." Martin no es el único superviviente que agradeceeste trato preferencial que tuvieron sobre los propios habitantes oinmigrantes. Anna Lise, una danesa de 27 años, ya se encuentra enBillund con su hijo pequeño. "He creído que lo mejor sería volver con elniño. Ahora comienza la escuela y así podrá olvidar un poco todo lovivido estos días. Ha sido horrible". Anna Lise y su familia seencontraban en Achem, Indonesia. "Las autoridades en seguida sepreocuparon por nosotros. Es muy importante todo lo que han hecho pornosotros, por los turistas extranjeros. Por eso, mi marido y mi cuñadohan decidido quedarse allí para ayudar como voluntarios. Yo al principiome resistía, pero cuando llegué aquí supe que teníamos un motivo más quesuficiente. Igual que otros se quedan para seguir tomando el sol ymantener relaciones sexuales con niñas de 14 años, ellos han queridodevolver, en la medida de lo posible, toda la ayuda prestada. Nos hansalvado la vida"


